miércoles, 27 de junio de 2012

Y yo odio desde abajo


Te odio a ti y tu estúpida camisa azul. Odio a los sabelotodo y a los que buscan teorías conspirativas a cualquier cosa que escuchan en el noticiero. A la política barata, a los shows de gente con talento, a los que se censuran para caer bien. Odios a los que viven riendo todo el día y a los que lloran ante cualquier idiotez. Odios los funerales porque no hay nada que decir y nadie nos quiere ahí. Odio las normas bobas que tienen en las casas y la celebración de los novios de hacer fiesta en cada mes. Odio el que cata el vino sin saber su nombre. Odio al que se mete en la vida de los demás y al que jode al otro simplemente por ser más fracasado.
Odio a los que son maltratados en los colegios porque se dejan y a los que maltratan por si quiera pensarlo. Odio a los corruptos y a los metódicos. A los profesores que caen en la búsqueda de autoridad antes de la enseñanza. Odio al que dice ‘wazaaa’ y al que reza en las mañanas. Odio atender el teléfono de mi casa y hablar por más de dos minutos con el aparato pegado a mi oreja. Odio a una mujer diciendo ‘marica’ y a los imbéciles que te dicen como debes vestirte y actuar. Odio al que le pone horarios a las bebidas y a los ignorantes que no leen. Odio los que repiten los diálogos cuando ven las películas y los que hablan en el cine.
Odio cuando escriben mal, odio a los chismosos, a los religiosos, a los fanáticos, a los que no son objetivos cuando tienen que serlo, a los políticos de casi todos los países, a las mujeres que quieren casarse con un adinerado para no hacer más nunca nada, a los que cambiaron el cerebro por músculos o tetas. A los que se creen más sin serlo. A los que no discuten, a los que no tienen criterio, a los que critican a los que critican y viven bajo ese mundo imaginario y moralista pendejo creyendo que son buenos y hacen el mal. A los que van a la iglesia y se dan golpes de pecho para después ir a joder al primero que ven. A los que se estacionan en dos puestos, los que se colean, los que no respetan. Odio a los que van en moto e insultan a quienes cumplen la ley.
Odio a los que citan la biblia y prometen un paraíso después de la muerte. Odio al que se preocupa por todo y jode. Si no me interesan los niños de África es mi problema, entonces no jodas. Odio al marginal y al que se hace pasar por marginal. Odio cuando abrevian palabras para ser más prácticos. Odio a los que ondean banderas en los desfiles, a los que se quejan de la piratería. Odio que ya todo está visto, odio a los homofóbicos y los que andan con la idiotez de que la gente tiene que cumplir un orden natural. Claro que pueden adoptar si les da la gana. Odio al que habla contra el aborto pero celebra el asesinato de los líderes del Medio Oriente. Odio a los jefes inhumanos que no tienen consideración con sus empleados, odio las oficinas, el protocolo, el desinterés, el teléfono en la conversación, esperar por comer, el ascensor repleto y los que se montan empujando.
Odio los programas de chisme sobre celebridades, las mujeres sin cerebro en la televisión sólo están para desnudarse no para opinar, odio discutir con alguien cuando no está a la altura, los que se dicen secretos frente a los demás. Odio a los amigos que traicionan, a los familiares que hablan mal de sus familiares para después estar pidiendo cosas. Odio a los que gritan y tocan corneta, los que tratan mal a los mesoneros, los que ensucian para que otro lo limpie. Odio a los responsables que nunca se salen de la rutina, a los miedosos, a los ultra correctos, a los ordenados.
Y a veces, sólo a veces, me odio a mí. 
RFC

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