Te odio a ti y tu estúpida camisa azul. Odio a los
sabelotodo y a los que buscan teorías conspirativas a cualquier cosa que
escuchan en el noticiero. A la política barata, a los shows de gente con
talento, a los que se censuran para caer bien. Odios a los que viven riendo
todo el día y a los que lloran ante cualquier idiotez. Odios los funerales
porque no hay nada que decir y nadie nos quiere ahí. Odio las normas bobas que
tienen en las casas y la celebración de los novios de hacer fiesta en cada mes.
Odio el que cata el vino sin saber su nombre. Odio al que se mete en la vida de
los demás y al que jode al otro simplemente por ser más fracasado.
Odio a los que son maltratados en los colegios porque se
dejan y a los que maltratan por si quiera pensarlo. Odio a los corruptos y a
los metódicos. A los profesores que caen en la búsqueda de autoridad antes de
la enseñanza. Odio al que dice ‘wazaaa’ y al que reza en las mañanas. Odio
atender el teléfono de mi casa y hablar por más de dos minutos con el aparato
pegado a mi oreja. Odio a una mujer diciendo ‘marica’ y a los imbéciles que te
dicen como debes vestirte y actuar. Odio al que le pone horarios a las bebidas
y a los ignorantes que no leen. Odio los que repiten los diálogos cuando ven las
películas y los que hablan en el cine.
Odio cuando escriben mal, odio a los chismosos, a los
religiosos, a los fanáticos, a los que no son objetivos cuando tienen que
serlo, a los políticos de casi todos los países, a las mujeres que quieren
casarse con un adinerado para no hacer más nunca nada, a los que cambiaron el
cerebro por músculos o tetas. A los que se creen más sin serlo. A los que no
discuten, a los que no tienen criterio, a los que critican a los que critican y
viven bajo ese mundo imaginario y moralista pendejo creyendo que son buenos y
hacen el mal. A los que van a la iglesia y se dan golpes de pecho para después
ir a joder al primero que ven. A los que se estacionan en dos puestos, los que
se colean, los que no respetan. Odio a los que van en moto e insultan a quienes
cumplen la ley.
Odio a los que citan la biblia y prometen un paraíso después
de la muerte. Odio al que se preocupa por todo y jode. Si no me interesan los
niños de África es mi problema, entonces no jodas. Odio al marginal y al que se
hace pasar por marginal. Odio cuando abrevian palabras para ser más prácticos.
Odio a los que ondean banderas en los desfiles, a los que se quejan de la
piratería. Odio que ya todo está visto, odio a los homofóbicos y los que andan
con la idiotez de que la gente tiene que cumplir un orden natural. Claro que
pueden adoptar si les da la gana. Odio al que habla contra el aborto pero
celebra el asesinato de los líderes del Medio Oriente. Odio a los jefes
inhumanos que no tienen consideración con sus empleados, odio las oficinas, el
protocolo, el desinterés, el teléfono en la conversación, esperar por comer, el
ascensor repleto y los que se montan empujando.
Odio los programas de chisme sobre celebridades, las mujeres
sin cerebro en la televisión sólo están para desnudarse no para opinar, odio
discutir con alguien cuando no está a la altura, los que se dicen secretos
frente a los demás. Odio a los amigos que traicionan, a los familiares que
hablan mal de sus familiares para después estar pidiendo cosas. Odio a los que
gritan y tocan corneta, los que tratan mal a los mesoneros, los que ensucian
para que otro lo limpie. Odio a los responsables que nunca se salen de la
rutina, a los miedosos, a los ultra correctos, a los ordenados.
Y a veces, sólo a veces, me odio a mí.
RFC

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