lunes 1 de agosto de 2011

Historias asociales (Parte 1)


1.

En mi último viaje a Roma, caminando por la Via del Corso a plena luz del día, me conseguí de frente a una amiga. Detrás de los lentes oscuros me quedé viendo para asegurarme de que verdaderamente la coincidencia se estaba dando en el viejo continente. En el momento en que no hubo duda alguna, comencé a pensar en el saludo que vendría a continuación, hasta que ella, sin razón específica, se hizo la loca, me volteó la cara y siguió su camino.

No somos amigos de naturaleza y de toda la vida, pero un mínimo de respeto, de atención pudo haber demostrado, más cuando en tiempos pasados ninguna de sus amigas se quería hacer cargo de ella, nadie la quería buscar a su casa y yo, que tampoco soy el mesías, la iba a buscar para que disfrutara su noches fuera de casa. Es lo mínimo que yo puedo hacer por alguien con el que tengo algo de amistad, y de vuelta no espero que me regalen un carro o me paguen la gasolina, pero tampoco pido que me volteen la cara ante un encuentro coincidencial en las calles romanas.

Hace poco me la volví a encontrar en una fiesta de graduación, y después de unos tragos, cuando la lengua está más floja y a veces cometemos imprudencias, le dije que me había volteado la cara en Roma. Me dijo que ella sería incapaz de hacer eso. Aceptó que sí estaba en Roma pero que no sería capaz de voltearme la cara, que las calles son grandes y es fácil no ver a alguien. Le reproché la excusa de la calle porque veníamos de frente en la misma acera que además es de las más pequeñas y angostas entre las que he caminado a lo largo de mi vida, mientras le exigía que aceptara la realidad y yo la perdonaba. Ante mi petición, ella se molestó y se fue del sitio dejándome con las palabras en el viento.

Primero me voltean la cara y cuando lo reclamo se molestan ¿la gente no está loca?

2.

Un sábado en la mañana recibí una llamada de un amigo para invitarme a una cena en su casa por motivo de un viaje que va a hacer. No tenía nada planeado para esa noche por lo que acepté ir. Pasamos una buena velada entre todos los invitados en la cena, todos eran conocidos y hablamos y echamos cuentos del presente y el pasado. No había manera de quejarse, buenos vinos, whisky y buena comida.

Al día siguiente recibí nuevamente la llamada de este amigo exigiéndome que debo pagarle 200 bs. por la cena, además de que entrelíneas me hizo entender que mi actitud fue maleducada al no dejarle nada la noche anterior. Quedé en shock. No podía creer lo que estaba escuchando. Me invitó a una cena en su casa por motivos personales de él mismo y al día siguiente me cobra tal cual restaurante pasándome una cuenta. ¿Qué clase de invitación es esa? Si va a cobrarle a la gente lo lógico es que en el momento en que haga la llamada para invitarme me diga que debo pagar 200 bs. por la comida que voy a comer, y en ese instante lo mando al carajo y le digo que no voy a ningún lado, pero no al día siguiente. Yo no celebro mi cumpleaños y le digo a los invitados a la mañana siguiente que me paguen por lo que les ofrecí.

Me invitan y después me cobran…¿la gente no está loca?

RFC

3 comentarios:

ki dijo...

papito eso del cobro de la cena, nada más que me le pasa a ud ¿oyó? ahora bien le pagaste ¿o no? besitos japoneses

dracomes dijo...

Lo de la chama en Roma es cualquier vaina y realmente puede suceder, aún cuando tengas razón hay gente realmente despistada, créeme... Ahora, lo del pana que te cobró es realmente inaudito, eso demuestra que de la gente se puede esperar cualquier cosa, triste pero cierto.

Gaby dijo...

jajajajajaj que descaro lo del cobro. lo de la chica pues, aunque exista gente distraida , es una estupidez no saludar a alguien que tienes de frente y mucho mas fingir no verla... Por cierto gracias por tu comentario en mi blog ^^ espero tener mas comentarios tuyos por ahi, saludos :)

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