
Es esa soledad mi nueva mejor amiga. Esa que apuñala el pecho y desborda en cada sentido humano. La que duerme conmigo, la que brinda cada vino, la que no se va de la casa a pesar de que la boté hace ya un tiempo atrás. La que se ríe y juega a las cartas con los vecinos. Llegó para quedarse y robarse hasta mi último aliento de vida.
Es la soledad que me acompaña en el día. Con ella converso y discuto anécdotas. Es lo único que me dejó, todo lo demás se lo llevó. Es el recuerdo vivido, la experiencia soñada, la pieza de aquel rompecabezas de patos y el acordeón desvencijado.
Es la soledad que se apoderó del entorno. La que respira a mi lado, canta y dejó de creer. La soledad sin futuro que se remonta únicamente a un pasado vencido. A un cuento. A una historia. Que con el paso del tiempo queda sin final, queda sin ideas, sola, vaga y transeúnte del absurdo.
Es la soledad solitaria. Única de su especie. Es el odio a los errores y la falta de la presencia. Es oblicua y descarada, desenamorada y conflictiva. Empedernida y desgraciada. El parásito que se postra sin ser llamado. Se queda sin ser invitado.
El regalo que dejó y que jamás regresará a buscarlo.
RFC
2 comentarios:
Esta bien depinga, pero no te hagas la victima con lo de la soledad q siempre te decimos para beber ron y tu arrugas jaja
Ramos Sucre sal de ese cuerpo...
Por cierto hoy se cumple un año más del natalicio de este ilustre Cumanés...
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