
Desesperado salí corriendo, aunque del chiste todavía me estaba riendo.
Me lo había contado andrés, mientras jugabamos una partida de ajedrez.
Llovía a cántaros en la ciudad, y yo me abría paso entre la humedad.
En el camino vi a una niña, se estaba comiendo una piña.
Estaba mojandose con una secretaria que llevaba una insignia con el nombre de Maiña.
En eso recorde a mi madre en la viña, cuando discutía con mi abuelo y acababan en riña.
El viejo tomaba prozac, cada vez que se bebía un coñac.
Para la ocasión se vestía de frac, y recordaba sus días de vivac.
Un día le dio una vaina en el corazón, aunque salió vivo, ileso y bueno de razón.
Tres meses después murió de una hinchazón, que le provocaba un buena comezón.
Le mandamos la noticia por buzón, a su buen amigo el cabezón.
El día del entierro todos tomamos ron, y lo mezclamos con algo de chicharrón.
Todos brindamos en honor al gran varón.
Seguía la lluvia y llegue a mi casa, abrí la alacena y saqué una taza.
Me serví un jugo de lechoza, y me puse a escuchar una música de bossa.
Viendo la tele vi una carroza, y hasta a un indio en su choza.
Estaba encendida en fuego, y yo me lo tomé como un juego.
Cansado me fui a dormir a la cama, se la compramos a la única tía que me ama.
Abracé a mi peluche del chapulín, que conseguí en una plaza de Berlín.
En frente tenía al mago Merlín, sobre un disco de vinil.
Que conseguí en una apuesta en el año dos mil, simplemente por hacer un clavado en el trampolín.
El sueño comenzó extraño, aunque a mi no me hacía daño.
En él me tomaba un vino antaño, que le robé a un amigo tacaño.
Caminaba en la pradera, en busca de una consejera.
La copa la boté en una papelera, mientras me escondía de una pantera.
A lo lejos vi a una guerrillera, aunque de cerca parecía una pastelera.
A su lado estaba un vendedor de humanos, llevaba un cartel pintado con manos.
Decía "vendemos hasta hispanos, pero nunca americanos".
Le pregunté ¿ahora que tienes?, me dijo: un chino, un eslovaco y al ratón Pérez.
De repente llegó una brisa, de esas que pasan en Televisa.
Desde ese día no quise dormir jamás, me sentía como en Alcatráz.
RFC






1 comentarios:
Un intento de cancion tipo "el cuarteto de nos"?? .... jajaja por cierto lo del vino es de la historia real q se lo robaste al pepe?? jjajajaja
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