lunes 13 de octubre de 2008

Un merideño aventurero en Caracas


Fui a blockbuster de las Cúpulas a alquilar una película. Era el único cliente que había en el local. Un amigo me dijo que solo quedaban dos blockbusters en Caracas, la piratería los está desapareciendo. Todas las películas que quería estaban alquiladas, por lo que todavía hay quienes las prefieren originales. Terminé llevándome dos cualquiera.

Al salir, camino hacia el carro, y en el teléfono público que está en frente hay un tipo que se me queda viendo. Se me acerca y me dice:

- Disculpa, ¿cuándo uno llama todo el día a un celular y sale una señora diciendo que está no sé qué, quiere decir que está malo? - En ese momento noté que el acento no era caraqueño.

- No necesariamente, puede que esté apagado – le contesto amable pero extrañado.

- ¿Usted sabe dónde queda el canal 8? – pregunta con inseguridad.

- Si, en Los Ruices, por allá – mientras le señalaba con la mano hacia el este.

- ¿Y puedo irme caminando desde aquí? – me pregunta mientras comenzaba ya a pegar el viento de lluvia.

- De que puedes, puedes. Pero es lejos. Te recomiendo agarrar el metro que está allá abajo. Además va a llover. – le aconsejé.

- Disculpa que te moleste. Mi nombre es Timo y llegué ayer de Mérida. Mi hermano se fue hace un mes a Margarita a probar suerte, y ahora está trabajando en una tienda en la 4 de mayo, pero no tengo su teléfono. Yo quise hacer lo mismo y por eso me vine a Caracas. – me contó como si fuera mi amigo ya.

- ¿Y qué buscas en el canal 8? – le pregunté con curiosidad.

- No, no voy al canal 8, es que me lo dieron por referencia. Yo voy al Brasero del Marqués porque me dijeron que hay un señor de nombre (no recuerdo) que me va a dar trabajo de mesonero – me anunció con tono de grandeza.

- A bueno, pero eso es más lejos del canal 8. Insisto en que debes agarrar el metro.
- Ok. Gracias, eso haré. Oye, ¿y cómo se llama usted? – mientras me da la mano.

- Roberto.

- Roberto, debes cuidar mucho a tu madre. – me dice tal cual consejero de calle – Sabes que llevo todo el día tratando de llamar a este señor – y me enseña una tarjeta del hotel Alba (antiguo Hilton) – Este fin de semana va a haber un evento ahí y voy a trabajar sirviendo los tragos.

- Bueno, si no te atiende, lo mejor es que te vayas hasta allá y preguntes por él, ¿sabes dónde queda?

- Si, eso es lo que voy a hacer mañana en la mañana. Si se donde queda, me estoy quedando en una residencia cerca de ahí. – hace una pausa incomoda – Oye Roberto, tenía un dinero y me lo gasté llamando por el teléfono, ¿será que me puedes regalar un poquito para agarrar el metro?

Ya me extrañaba que no había pedido dinero. Le di 15 mil bolívares que tenía en el bolsillo porque a fin de cuentas el tipo me cayó bien. Le expliqué donde quedaba el metro.

- Gracias Roberto, algún día nos vamos a volver a encontrar y yo te devolveré este gran favor. Es extraño, en Mérida me decían que la gente de Caracas eran irrespetuosos y amargados, pero como que no todos son así. Acuérdate, cuida mucho a tu mamá – repitió de nuevo – Adiós Roberto, ya nos veremos. Me voy antes de que comience a llover.

- Chao Timo – le contesté.

Me monté en el carro y me fui a la radio del Ateneo. Ese fue el día que más cola agarré para llegar.


RFC