
Mi mamá tiene tiempo diciendo que quiere hacer una reunión de primos. La familia es grande y la verdad es que no nos conocemos entre todos. ¿Qué se puede esperar cuando dos personas que son primas se casan? Hay primos por todos lados.
Ella tiene años empeñada en hacer tal reunión. Las reuniones familiares nunca me han encantado. Son fastidiosas…lo digo con la mayor sinceridad.
El otro día, llega esta misma mamá de la que les hablé, diciéndome que estaba invitado al matrimonio de mi prima “tal” (no estoy dejando de poner el nombre para hacerla anónima sino simplemente no me lo sé). Y en forma de consejo-regaño me dice que tengo que cumplir con la familia. Yo acepto ir, a fin de cuentas en los matrimonios uno la pasa bien, se lleva unos amigos y se toma unos whiskys gratis.
El día del matrimonio le digo a dos amigos que me acompañen, y a ellos por supuesto no se les ocurre decirme que no. Nos encontramos en casa de uno de ellos y nos fuimos a la Monteverde.
Llegamos al matrimonio familiar, y a lo lejos veo a la novia reluciendo su vestido blanco. Me pareció joven para estar metiéndose en este negocio pero bueno, cada quien con sus locuras.
Lo primero que hacemos es dirigirnos a la barra y servirnos nuestro primer whisky. En el camino me doy cuenta de que la fiesta entera parece un geriátrico. Los recién casados eran jóvenes y no habían personas jóvenes. A pesar de mi impresión comienzo a tomarme el trago. Aquí es cuando llega la primera molestia. La novia se acerca a mis dos amigos y les pregunta:
- ¿Quiénes son ustedes? ¿Quién los invitó?
Extrañados ellos me señalan inmediatamente sin decir ni una palabra.
- Y tú ¿quién eres? – me dice con tono acusador.
- Yo soy Roberto. Roberto Franchi. – Le contesto extrañado también.
- Ah tú eres el hijo de Benito, bienvenido. Y tu papá, ¿no vino? – me pregunta la novia ahora algo más feliz.
- No, no vino. – Contesto secamente sin dar explicaciones y me volteo para seguir tomando el whisky y hablar con mis amigos.
Nos vamos de la barra y voy a la mesa donde está mi mamá con mis tíos. La única gente que conocía del matrimonio. Como es de costumbre, comienza la presentación de cada uno de los que están en la mesa. A uno ante esa situación no le queda otra que poner cara de felicidad y amabilidad para quedar bien y no hacerlo más incomodo e insoportable de lo que ya es. Nuevamente coincido en que la mesa era un vejestorio total. Es ahí cuando me pregunto ¿Estos son los primos de la reunión que esta quiere hacer?
Como a la hora después volvemos a la barra en busca de otro trago más y llega el segundo momento insólito de la noche. Llega el novio con tres personas de seguridad a sacarnos del matrimonio acusándonos de presuntos infiltrados ilegales. Yo medio entonado le digo que disfrutre de su fiesta y que deje a los invitados hacerlo de la misma manera. Le explico que no soy un coleado en cuestión, que soy parte de la familia. Al presentarme comienza el mismo cuento.
- Ahh, tu eres el hijo de Benito. Discúlpame.
- (Claro, eso es de lo único que se acuerdan. Como todas las consultas les salen gratis entonces si). Si, soy su hijo, estás disculpado, felicitaciones.
Insólito como dos personas que están disfrutando una fiesta para celebrar algo de ellos, estén preocupadas por sacar presuntos infiltrados familiares. Es triste.
Quizás si haga falta esa reunión de primos para evitar confrontaciones de ese tipo, pero sinceramente ¿quién quiere reunirse con gente así?
RFC






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada